Voy a matar la felicidad de las historias, pero ya que hablamos de confesiones y demás, creo que me vengo a desahogar. Ojalá todas las historias fueran siempre felices, pero así es la vida. Y tal vez, si a alguien le ha pasado algo similar, esto se hace más llevadero.
Yo ya estoy casada, tengo mis hijos, mi casa, todo en orden por dicha. Y ahora mi mamá se vino a vivir con nosotros. Y ella es la razón de la historia.
Desde que tengo memoria, mamá y papá nos criaron a todos en lo que yo le digo “mi casa de la infancia”. Ahí crecimos, ahí vivimos, y cuando llegó la hora de buscar hacer vida propia, esa casa quedó en manos de mamá y papá.
Papá, a los años, falleció. Y con mamá, para que no se quedara sola, llegó a vivir una prima. Hasta ahí todo bien. Familia es familia, es gente cercana de confianza y estábamos tranquilos.
Pues nuestra querida prima no era una persona muy estable… y especialmente en asuntos financieros, así que al poco tiempo nos dimos cuenta de que solía pasar endeudándose en las tarjetas y demás.
Pero lo peor vino después. Un día, visitando a mi mamá, la vi muy callada. Digamos que era un café muy incómodo el que nos estábamos tomando. Y al rato, de tanto preguntarle, me dijo:
—Van a rematar la casa.
Y yo solo pensé: “¿Qué diablos? ¿Cómo? Esta casa no se debe nada, es propia.”
Y aquí viene la sorpresa… ni tan sorpresa. Mi prima había pedido un préstamo y puso a mi mamá de fiadora. Disque para un negocio que se iba a montar y no le pegó. Con el tiempo dejó de pagar el préstamo. La cosa se complicó, cobro judicial (o algo así, no me acuerdo bien) y ya el remate.
Yo estaba furiosa con mi prima, y en cierta forma con mi mamá, porque no me dijo nada ni a mí ni a mis hermanos. Entre todos hubiéramos buscado la forma de resolverlo, pero creo que ella era muy orgullosa y, por desgracia, le seguía teniendo fe a mi prima, y nada.
La casa se perdió. Mi prima nunca dio la cara y mamá ahora toma café conmigo en mi casa.
Y yo la veo y solo me pregunto… ¿qué sentirá? ¿Dejar el lugar donde viviste tantos años y por culpa de otra persona? Yo quiero apoyarla, quiero cuidarla. Pero no sé por dónde empezar. Y me parte el corazón cuando visita a sus hermanos en ese mismo barrio y tiene que pasar cerca de su antigua casa y ver gente ahí viviendo, que son perfectos desconocidos.
¿Conocen a alguien a quien le haya pasado algo igual? Gracias por leerme.
Escribir un comentario